Volvemos a contar con la experta Aránzazu Guerola, miembro del Senado del Museo de la Imprenta, para que nos desvele los secretos de uno de los facsímiles de incunables que se exponen en el Museo de la Imprenta de El Puig. En esta ocasión se trata del Theriaca, el primer tratado sobre venenos animales, del médico y poeta de la antigüedad Nicandro de Colofón.

theriaca incunable

Theriaca: un tratado sobre venenos animales del siglo II a.C.

Realizado por Vicent Garcia en 1999, el facsímil reproduce la edición del Theriaca, de Nicandro Colophoni, comentada por Pedro Jaime Esteve e impresa por Johannes Mey Flandus (marido de Jerónima Galés) en Valencia, en 1552.

Se trata de un ejemplar rarísimo, el primer tratado sobre venenos animales del médico y poeta de la antigüedad Nicandro de Colofón (siglo II a. C.).

Se presenta el texto griego acompañado de la traducción latina y del comentario (diferenciándose por el tamaño menor de los tipos cursivos en que se compuso éste) de los que es responsable Pedro Jaime Esteve (c. 1500-1558), catedrático de la Universidad de Valencia y maestro inicial de su escuela de médicos y naturalistas de orientación renacentista.

Esta obra es una de las aportaciones españolas de mayor altura a la edición comentada de clásicos científicos y figura entre los más cuidados textos griegos publicados en España en el siglo XVI.

El facsímil tuvo una tirada de 3.000 ejemplares numerados y firmados por notario público y con la firma autógrafa del impresor-editor. Encuadernada en pergamino sobre tabla y contenido en una funda con lomo de piel grabado en oro, impreso en papel verjurado de fabricación especial.

Es una reproducción del ejemplar conservado en la Biblioteca Histórico-Médica de la Universitat de València. Editado en Valencia por Vicent García, en 1999.

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El auge de las traducciones de los clásicos en la Valencia renacentista

Durante el Renacimiento, se realizaron cinco traducciones al latín de los Theriaca de Nicandro de Colofón (s. II a. C.), un poema toxicológico en hexámetros donde el autor griego trataba los ataques de animales venenosos, sus efectos y los remedios válidos para su curación.

La relevancia de Nicandro en el Renacimiento fue notable, pues era reconocido como el principal exponente de la toxicología antigua y sus obras sobre venenos fueron frecuentemente utilizadas para comentar los libros de materia médica de Dioscórides y, sobre todo, los escritos pseudo-dioscorideos sobre venenos.

Una de estas traducciones latinas fue realizada en hexámetros por el profesor de Medicina, latinista y helenista Pedro Jaime Esteve, publicada en 1552 en Valencia, en las prensas del flamenco Juan Mey.

Excepcional representante del humanismo médico español, con su versión de los Theriaca – la primera realizada en verso directamente desde el texto griego- entró de lleno en el selecto grupo de humanistas europeos que latinizaron al poeta de Colofón.

Pedro Jaime Esteve, un médico apasionado por el mundo clásico

Pedro Jaime Esteve (1500-1556), fue un médico y botánico valenciano. Estudió Medicina en las Universidades de París y Montpellier. En la primera de ellas se interesó especialmente por la Anatomía, materia en la que fue discípulo de Jacobus Sylvius; en la segunda, recibió una sólida formación en Historia Natural al lado de Guillaume Rondelet, quien figuraba a la cabeza de los naturalistas de su época.

Durante su formación adquirió un perfecto dominio del griego, el latín y el hebreo. Comenzó a ejercer su profesión en Valencia, en donde fue nombrado examinador de médicos (1544 y 1553) y catedrático de Anatomía y simples (1545-1546 y 1546-1547), de Griego y de Cirugía (1547-1548) y de Matemáticas (1555-1556) de la Universidad valenciana.

Seguidor del movimiento humanista, se enfrentó en esta institución a los barbari seguidores del arabismo bajomedieval. Entre ellos se encontraba el rector Juan de Celaya, a quien Esteve dirigió “palabras ofensivas” que le valieron en 1548 su expulsión del claustro universitario durante un año.

Esteve realizó importantes aportaciones al humanismo científico español, como fueron las muy cuidadas ediciones de los textos griegos del libro segundo de las Epidemias hipocráticas (1551) y de la Theriaca de Nicandro (1552).

Si queréis consultar el incunable original, conservado en la Biblioteca Histórica de la Universitat de València, podéis hacerlo a través de este enlace.

Muchas gracias a Aránzazu Guerola por volver a contarnos la historia detrás de uno de los facsímiles más especiales del Museo de la Imprenta.

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