¿Es tan ecológico como lo pintan?

 

Factores de un ebook

Si hacemos caso a varios estudios realizados sobre consumo, huella de carbono, reciclado, etc., y hacemos números, podemos llegar a la conclusión, de que la ecología del sistema es al menos discutible.

 

El lector de libros

Si nos fijamos en lo superficial y no tenemos en cuenta todos los factores que intervienen en la fabricación, vida y muerte de los dos tipos o tecnologías de libro, puede que nos parezca que el libro electrónico es más ecológico que el libro de papel.

Un estudio realizado por Daniel Goleman y Gregory Norris, revela que fabricar un lector de libros electrónicos, teniendo en cuenta el consumo de combustibles fósiles, el uso de agua, y el consumo de minerales, sería equivalente a la fabricación de 40 o 50 libros, respecto al calentamiento global sería de 100 libros. Según Cleantech, el gasto energético por libro electrónico es muy bajo, la lectura de 144 libros durante cuatro años, produce una huella de carbono de 168 kilogramos de CO2, frente a los 1074 necesarios para producir esos mismos libros.

 

Tiempo útil del aparato

No sabemos exactamente cuanto tiempo de vida tendrá el lector, sobre todo si tenemos en cuenta la obsolencia programada ligada inexorablemente a este tipo de artículos electrónicos, y que nos lleva a la muerte y destrucción del lector, con los consiguientes perjuicios medio ambientales creados por los residuos electrónicos, su destrucción producirá contaminantes malignos tanto para el planeta como para sus habitantes, solo hay que ver lo que ocurre con otros aparatos electrónicos como son los ordenadores o los móviles.

También hay que tener en cuenta la pervivencia de la información digital, tener copias de seguridad no garantiza su existencia en el tiempo, quizás en vez de comprar un libro, lo estemos alquilando.

 

Fabricación del papel

Tenemos que saber, que la producción del papel, aun siendo perjudicial para el medio ambiente, hoy en día está muy controlada, la celulosa se obtiene de árboles pertenecientes a bosques bien gestionados y los productos para fabricar el papel son menos contaminantes y libres de cloro, también cada vez se recicla más y para la impresión de los libro, se utilizan tintas que están fabricadas a base de aceites de soja y no con derivados del petróleo.

 

Hábitos de lectura

Para evaluar la diferencia entre estos dos sistemas, debemos tener en cuenta, que según estudios de hábitos de lectura en España, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España, salimos a una media de 10 libros por año, y según los datos que antes hemos mencionado, tendríamos que mantener nuestro aparato de lectura durante al menos 5 años para equiparlo a un libro de papel, ¿no se romperá antes? ¿no saldrá un lector mejor? ¿no pasará como con los teléfonos móviles, que caprichosamente se sustituyen por otro mejor?, tenemos que hacernos estas preguntas a la hora de elegir uno u otro tipo de libro, y está claro que a quien interesa este tipo de lectores es a la gente que lee mucho.

Es posible que lo más ecológico sea un libro en una biblioteca pública, pero al parecer, a los españoles nos gusta leer en casa, y tenemos poco tiempo para dedicar a la lectura.

 

Podemos almacenar miles de libros

Una de las características que supuestamente es importante en estos aparatos es la capacidad que tienen de almacenar libros, en algunos casos miles, ¿no estaremos exagerando?, en la misma estadística de la FGEE, se menciona que en las casas de los españoles, la cantidad media de libros en nuestras estanterías está entre 21 y 100 ejemplares, seguramente es un problema de espacio.

 

Conclusión

Está claro que estos dispositivos tienen las de ganar, y cada vez serán más visibles en nuestro entorno, el eterno deseo de compilar una gran cantidad de libros en poco espacio, incluso los que no tendremos tiempo de leer, su facilidad de transporte, aunque los leamos en el sillón de nuestra casa, y la facilidad que comporta el bajarlos de la Web y no tener que realizar el engorroso paseo a la librería y el tedioso deambular por las estanterías buscando algo que nos guste, es posible que todo esto, haga que cada vez más nos decantemos por la utilización de estos aparatos, y esperemos que este mayor acceso a la literatura, facilite el aumento de la lectura en España.

 

Pero tened en cuenta, que no son tan ecológicos como los pintan.