Cuando preguntas en España por la doctora Elena Ochoa, todavía hay gente que recuerda el paso de la psicóloga por TVE. Marcó un antes y un después, y su potente personalidad quedó grabada en el cerebro de millones de telespectadores.

Sin embargo, cada vez son más los que la conocen por su labor al frente de Ivory Press, una editorial especializada en libros de artista que no sólo ha triunfado en ese restringido ámbito, sino que también ha logrado ser reconocida por al gran público.

IvoryPress fue fundada por Elena Ochoa en Londres en 1996, como editorial de libros de artista y cuenta con sedes en Londres, Ginebra y Madrid. Fue precisamente en esta última ciudad donde, en 2008, abrió al público su galería y librería especializada en fotografía, arquitectura y arte contemporáneo. Precismente, el local fue antes una antigua imprenta y ha sido rehabilitado por Foster + Partners.

 

Por amor al arte

 

Los libros de artista publicados por Ivorypress son ediciones de alta calidad, diseñadas y producidas según las propuestas de cada artista. Los materiales empleados para su producción son escogidos específicamente en función de las elecciones de cada artista. Los libros se publican en ediciones limitadas y numeradas, utilizando técnicas que van desde el redescubrimiento de procesos clásicos medievales a los más avanzados métodos tecnológicos y experimentales disponibles hoy día. Forman parte de colecciones de instituciones públicas y privadas, y han sido expuestos en distintas exposiciones, entre las que cabe destacar Blood on Paper, en el Victoria & Albert Museum de Londres.

portada libro blood on paper

Entre los libros publicados por IvoryPress, destacan los de Anish Kapoor, Anthony Caro, Cai Guo-Qiang, Eduardo Chillida, Francis Bacon, Isamu Noguchi, Richard Long, Richard Tuttle, Ai Wei Wei o Isidoro Valcárcel Medina.

Para Elena Ochoa, cada proyecto es un nuevo reto. Terminar un libro de artista puede llevar hasta cuatro años de trabajo y no hay condiciones previas: “Tener una idea preconcebida sería contrario a la filosofía de IvoryPress”, dice la editora. “De lo que se trata es de que el artista dé rienda suelta a su imaginación y dé un paso más en lo que ha hecho”. Por ejemplo, Cai Guo-Qiang profundizó en su trabajo con pólvora realizando dibujos con una pasta a base de este explosivo, a los que incorporó una banda de fósforos que el lector puede utilizar para quemar el libro.

libro quemandose

Ochoa es consciente de la importancia del diálogo con el artista a la hora de editar, por ello prefiere trabajar con artistas vivos, aunque está dispuesta a trabajar con los albaceas de creadores fallecidos si la propuesta le interesa. Ese fue el caso de Isamu Noguchi y Francis Bacon.